Es
la aplicación más común de la energía
solar térmica.
Estos
sistemas normalmente incorporan un colector solar montado
en la azotea conectado a un depósito de agua, un
circuito de transporte del calor, e instrumentos de control
y seguridad.
El
colector solar recibe la luz del sol y la convierte en calor.
En su interior contiene una placa absorbedora y cubierta
con un revestimiento especial selectivo. Para minimizar
la pérdida de calor el colector está recubierto
interiormente con material aislante y exteriormente con
una cubierta de cristal o plástico especial en la
superficie receptora.
Los
sistemas solares térmicos actuales son de fácil
instalación, funcionamiento seguro y larga duración
con bajos requisitos de mantenimiento.